jueves, 1 de octubre de 2026

 Hoy se celebra el día de La Tercera Edad en Venezuela y no sé si internacionalmente. Mi saludo a quienes estamos inmersos.

domingo, 20 de septiembre de 2026

ME ENCONTRÉ UNA FRASE QUE DICE:

"LA JUVENTUD SE OTORGA A LA MAYORÍA, PERO -

LA VEJEZ

SOLO A LOS ELEGIDOS"

No todos llegan. No todos resisten.

No todos aprenden. No todos sanan.

No todos se levantan una vez más cuando la vida los derrumba.

LLEGAR A LA VEJEZ

no es cuestión de suerte, es cuestión de batallas ganadas en silencio, de cicatrices que no te avergüenzan, de un corazón que, a pesar de todo, sigue siendo agradecido.

DISFRUTA TU EDAD.

HONRA TU HISTORIA.

AGRADECE CADA DÍA

Porque no es solo cumplir años...

ES UN PRIVILEGIO.

ES UN MILAGRO.

No tengas prisa por volver a ser joven, porque hay una belleza incomparable en ser

MADURO, ENTERO Y EN PAZ CONTIGO Y CON TU VIDA.

ES UNA BENDICIÓN.

VIVE. AGRADECE. DISFRUTA. AMA. Y NUNCA DEJES DE BRILLAR.

PORQUE QUIEN HA LLEGADO HASTA AQUI...

YA ES UN GUERRERO, UNA LEYENDA, UN EJEMPLO.

En la Escuela de la vida, nadie te pregunta si quieres inscribirte.

Basta con nacer y ya estás matriculado.

No hay uniformes ni pupitres asignados.

Y el año escolar, nunca termina.

Lo curioso es que, en esta Escuela, somos alumnos y Profesores.

Donde el gran maestro, es el tiempo: ese Profesor exigente, paciente y a veces severo. No avisa de los exámenes.

Un día te despiertas y ahí está el examen en el pupitre. Y si no has estudiado, no tiene sentido pedir un nuevo examen.

Algunas materias son fáciles:

* El amor,

* La amistad,

* La alegría.

Otras requieren más esfuerzo:

* La paciencia,

* La tolerancia,

* El perdón.

También hay materias que preferiríamos NO cursar:

* el dolor,

* la pérdida,

* la soledad.,

* la enfermedad

* la traición

Pero es a través de ellas que el aprendizaje se profundiza,

El Director de la Escuela, es DIOS, tiene una forma muy particular de preparar las clases.

A veces enseña desde el cariño; otras, desde la dificultad.

Y así acumulamos calificaciones, sin una boleta impresa, pero con un registro invisible en nuestros corazones.

En el conflicto, aprendemos a valorar la paz.

En la escasez, descubrimos lo suficiente.

Al presenciar la injusticia, practicamos la empatía.

Y en la vida diaria, aprendemos el difícil arte de AMAR AL PRÓJIMO, un Curso, que algunos repiten durante años, sin llegar a dominar.

En esta Escuela, No hay vacaciones.

No suena la campana para terminar el día.

Cada día es una nueva lección.

Y quizás, el Diploma final sea la serenidad de mirar atrás y decir:

¡Aprendí!

Cometí errores, pero ¡aprendí!

Vive esta lección hasta el último capítulo.

miércoles, 16 de septiembre de 2026

Elegiría la alegría de la niñez,

cuando cualquier cosa podía convertirse en aventura, cuando una tarde parecía eterna y la felicidad cabía en un juego, una sonrisa o un abrazo.


Elegiría la ilusión de la adolescencia, esa manera de mirar el futuro como si todo fuera posible; cuando soñábamos sin miedo y todavía creíamos que la vida sería exactamente como la imaginábamos.


Elegiría la templanza de la edad madura, porque con los años aprendemos que no todas las batallas merecen ser peleadas; que no toda opinión merece una respuesta y que muchas veces la verdadera victoria consiste en conservar la paz.


A esa edad comprendemos que perder algunas personas también puede ser una forma de encontrarnos.

- Que decir “no” no es egoísmo.

- ⁠Que alejarnos de lo que nos hace daño también es amor propio.


Y elegiría la sabiduría de la vejez, porque llega después de haber vivido, de haber amado, perdido, llorado, reído y comenzado de nuevo tantas veces.


La vejez enseña a mirar la vida diferente.

- Ya no importa tanto tener razón - Importa tener tranquilidad.

- ⁠Ya no impresiona tanto lo material - Importan los recuerdos.

- La familia.

- ⁠Los abrazos.

- ⁠Las conversaciones sinceras.

- ⁠Una mesa compartida.

- Una tarde tranquila.

- ⁠Una oración dicha con gratitud.


Porque cada etapa tiene una belleza distinta.


- La niñez nos enseña a disfrutar.

- ⁠La adolescencia, a soñar.

- ⁠La madurez, a elegir.

- ⁠Y la vejez, a comprender.


Quizá crecer no significa dejar atrás quienes fuimos, sino aprender a llevar dentro de nosotros lo mejor de cada etapa.


Conservar la alegría del niño, la ilusión del adolescente, la calma del adulto y la sabiduría de quien ha vivido suficiente para saber que la vida, con sus pérdidas y sus milagros, sigue siendo un regalo.


Y cuando llegue el final del camino, ojalá podamos mirar atrás sin tanta tristeza y decir:


- Viví.

- ⁠Amé.

- ⁠Aprendí.

- ⁠Me equivoqué.

- ⁠Perdoné.

Y, a pesar de todo,

        Valió la pena

miércoles, 25 de febrero de 2026

      

                                         L I N K S


https://www.youtube.com/watch?v=WdeCyDH1iVg